La RFEF duda en que la Finalissima se juegue en el Lusail
Los ataques en Medio Oriente ponen en máxima alerta a las organizaciones de fútbol ante el riesgo de seguridad.
Desde la sede central de la federación española ubicada en Las Rozas, Madrid, se aboga por la prudencia, pero se entiende que la situación en Doha invita más al pesimismo absoluto.
Los teléfonos de mando del fútbol español están activados desde que la Operación Furia puso al deporte ante consecuencias bélicas. La prioridad actual ha sido prestar ayuda a las decenas de profesionales de nuestro fútbol que viven en los países afectados.
En la RFEF no hay constancia de que Qatar haya cerrado ya la puerta definitiva a la celebración de la Finalissima. Lo que se ha comunicado oficialmente es la suspensión temporal de todas las competiciones locales por el conflicto. Se entiende que hay que esperar la evolución de las próximas horas antes de tomar una decisión final drástica.
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